Janeiro 21, 2021
Do Uniao Popular Anarquista
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Comunicado nº 73 da União Popular Anarquista – UNIPA, 19 de agosto de 2020

Leia em: PORTUGUÊS | CASTELLANO – PDF | Traduções voluntárias


Para que podamos liberar de la opresión a todo el mundo porque no solamente los mapuches tenemos derecho a luchar. Espero que en este momento histórico empiece a replantearse todo el mundo la verdadera historia y la estructura de esta sociedad capitalista y opresora que nos mantiene en la miseria, que se mantiene a fuerza de represión y tortura por culpa de esos perros de azul que nos tienen encarcelados y que cuidan los intereses de los poderosos, de los ricos. Nosotros, la nación Mapuche vamos a darle una lección de historia y vamos a cambiar esta historia de opresión que durante ciento treinta años nos ha mantenido en la marginación. (…) ¡Somos combatientes ancestrales de la libertad pu peñi, pu lamien! ¡Hasta vencer o morir! ¡Mari chi Weu!”

Longko Facundo Jones Huala

Mapa nº1 - Delimitación Territorial del PinkuMapu

Mapa nº1: Delimitación Territorial del PinkuMapu: Uma mudança e modificação profunda ocorreu no território mapuche primeiro com a invasão espanhola e depois com a ocupação militar chilena e argentina no final do século XIX (1881). O território del pinkum mapu praticamente se perdeu ou cedeu, e com o estabelecimento da fronteira entre os dois Estados-nação (Chile e Argentina), aquela dimensão original do fütalmapu se confundiu e se transformou, dando origem a novas estruturas como o fütalmapu pewen-che, wenteche, nagche o lafkenche, que correspondem às identidades territoriais que permanecem atualmente. | Fonte: MAPU CHILLKANTUKUN ZUGU: Descolonizando el Mapa del Wallmapu, Construyendo Cartografía Cultural en Territorio Mapuche. Disponível emhttps://www.oidp.net/docs/repo/doc558.pdf

Los Mapuches están divididos por las fronteras de dos estados nacionales: Chile y Argentina. Son países que atraviesan el gran Wallmapu, territorio ancestral mapuche. El Wallmapu se extendía originalmente desde la región centro-sur de Chile hasta el sur de la Argentina. El violento proceso de desterritorialización contra los mapuches está relacionado con los primeros momentos de la colonización española en la región, desde 1492. Desde entonces, la resistencia mapuche se ha articulado en defensa de sus territorios autónomos, lo que explica que el avance de la colonización en el Wallmapu se haya impedido hasta el siglo XIX, cuando ocurre la independencia de ambos estados. La resistencia preserva la autonomía de los pueblos.

El período de la primera invasión colonial en el siglo XVI estuvo marcado por guerras duraderas, particularmente a partir de 1530, que culminaron en acuerdos que delimitaron el gran territorio del pueblo mapuche. En 1541, los españoles se enfrentaron a los mapuches cuando intentaban cruzar el río Bío-Bío en Chile – Gulumapu – precisamente el límite de control de la colonia, que ya dominaba el norte del país. Los informes de la época muestran el asombro de los colonizadores cuando se encontraron con la forma de organización del pueblo mapuche, tal como la describió el sacerdote jesuita Rosales, que acompañaba las expediciones del ejército español: “ellos no tienen cabeza, ni tampoco policía”.

Históricamente, los mapuches se organizan a través de los Trawns, grandes asambleas con la participación de los Longkos, importantes líderes guerreros y espirituales. Las heroicas batallas de Tucapel, Lagunillas, Millarapue, Cayucupil y Quiapo (1553-1558), en el actual Chile, son ejemplos de las formas seculares de las guerras anticoloniales emprendidas por los mapuches en el primer período de las rebeliones contra España. Estas batallas le dieron a Longko Lautaro su memoria histórica, que los pueblos aún reclaman hoy en día, como el destacado guerrero y estratega mapuche recordado por haber derrotado a las fuerzas de la corona española. La resistencia encabezada por Lautaro se reconoce como una de las primeras experiencias de la guerra de guerrillas en América Latina, seguida de sucesivos años de revueltas indígenas inspiradas en su legado.

En la segunda mitad del siglo XIX en particular, entre los años 1881 y 1885, hubo campañas militares que provocaron desplazamientos forzados y genocidio, así como la separación de las tierras mapuches a ambos lados de la frontera. En Chile – llamado Gulumapu en lengua mapuche, el mapuzugun – la “Pacificación de la Araucanía” buscó integrar los territorios indígenas al ya independiente Estado, proceso que se dio en forma paralela a la “Conquista del Desierto” en Argentina – Puelmapu -. Se trata de momentos de expansión colonial en los que el Estado y las fuerzas capitalistas avanzaron hacia la ocupación de territorios hasta entonces controlados por los pueblos indígenas mediante una resistencia histórica contra las potencias coloniales. Fue durante este período que las grandes oligarquías argentinas y chilenas se beneficiaron de la esclavitud de miles de familias mapuches y se formaron grandes campos de concentración y exterminio. Las grandes fortunas de las élites de estos países se erigieron a partir de la sangre indígena, para que pudiera expandirse el capital.

A lo largo del siglo XIX se consolidó la idea de que el territorio controlado por los mapuches era un “desierto”, un espacio desocupado y por lo tanto susceptible de asimilación para la farsa del progreso y el desarrollo de las naciones emergentes. La independencia de Chile y Argentina, con la participación de las elites criollas – surgidas de las familias de terratenientes y de la burguesía emergente – aparece como un elemento externo a los mapuches, distantes y opuestos al proyecto de integración nacional. La nueva ola de colonización del período es el resultado de la Segunda Revolución Industrial y el consiguiente aumento de la demanda de materias primas extraídas de las colonias, que impuso una profundización de la integración de los territorios en el mercado mundial. La minería del carbón y la formación de grandes explotaciones agrícolas en el territorio mapuche en disputa, particularmente en el norte de la Araucanía, progresaron durante el período.

De esta manera, la frontera agrícola y la especulación de la tierra están asociadas a la ocupación militar y a las campañas de los estados chileno y argentino, a su vez articuladas a las demandas de exportación definidas por el capital en expansión. La frontera con el río Bío-Bío, que delimita la región de la Araucanía controlada por los mapuches – antes 33 millones de hectáreas – fue escenario de los principales levantamientos y batallas emprendidas por la ocupación militar chilena.

Cornelio Saavedra Rodríguez – cuya estatua fue destruida y arrojada al río en una manifestación mapuche a principios de agosto – define los planes estratégicos para llevar a cabo la idea de la modernización a través de nuevos mercados y rutas comerciales, haciendo un uso extensivo de la mano de obra mapuche. En Argentina, Julio Roca llevó a cabo la masacre siguiendo las tácticas utilizadas en los Estados Unidos para el exterminio de pueblos como los Sioux, consolidando lo que hoy se conoce como la Pampa y la Patagonia argentina. Este proceso en Puelmapu sigue a la Guerra contra el Paraguay, con el establecimiento de un ejército profesional argentino. La colonización de la región se caracteriza por la intensa ocupación alemana y por la atención que se presta a la producción ganadera para satisfacer la demanda europea. A los mapuches sólo les queda el 5% de su territorio original.

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La dictadura militar chilena y la criminalización de la lucha mapuche

Fue después del golpe militar en Chile (1973) que se intensificó un ciclo de extracción ampliado, con énfasis en las cadenas productivas-extractivas que siguen vigentes hoy en día: las empresas forestales, que aplican monocultivos de pino y eucalipto para la exportación, la principal actividad de la exploración extractiva en el país. Los monocultivos de pino y eucalipto alcanzaron 2,5 millones de hectáreas en 2014. Especialmente después de la “Revolución Verde” de los años 70, el avance del capital en el campo alcanza otro nivel y va acompañado de la introducción de transgénicos y pesticidas, con la expansión de la frontera agrícola, petrolera, minera y forestal a ambos lados del Wallmapu. Chile es hoy el tercer país más desigual del mundo en cuanto a la distribución de la tierra, lo que puede relacionarse con la contrarreforma agraria de Pinochet, que ha devuelto las tierras expropiadas a los grandes terratenientes.

Es importante recordar que los mapuches fueron protagonistas de las recuperaciones de tierras prometidas para la reforma agraria durante el gobierno de Salvador Allende, y de hecho promovieron – junto con los campesinos pobres de Chile – la implementación de la reforma agraria. Dentro de los límites del proyecto reformista de Allende y de la burocratización de las bases, los mapuches y los campesinos radicalizaron la expropiación de los latifundios hasta el inicio de la contrarreforma, lo que provocó persecuciones, criminalizaciones, masacres y el despojo de más del 60% de las tierras conquistadas por la lucha autónoma de los pueblos. Las tierras fueron devoradas por la devastación de los agronegocios y las grandes empresas transnacionales, proletarizando a los pueblos del campo.

Las dictaduras militares de Chile – una de las más sangrientas de América Latina – y Argentina han dejado un saldo de represión reanudada por los recientes gobiernos de Piñera y Macri a partir de las leyes antiterroristas que acompañan a los nuevos ciclos extractivistas. El terror estatal no es exclusivo de un gobierno u otro. Sin embargo, como se desprende de la propia acción del kirchnerismo al interpretar a los pueblos originarios como un sector social más a integrar en su esquema estatal y capitalista, incurre en un paradigma de negación de la existencia de los pueblos. Bachelet, la predecesora de Piñera, lleva en sus manos la sangre de Matías Catrileo, mapuche asesinado en 2008.

En la Argentina, la agroindustria impulsada en el decenio de 1990 está representada por la empresa italiana Benetton, responsable de la compra de 900.000 hectáreas en territorio mapuche de la Patagonia para la producción de ovejas y lana. Desde entonces, ha habido una intensa disputa por la recuperación de las tierras mapuches basada en la resistencia ancestral de diferentes comunidades de la región. Fue a partir de la recuperación de Chubut de las manos de Benetton que Facundo Jones Huala, el Longko, fue encarcelado como terrorista en un operativo mediático-político-policial que sintetiza el montaje organizado por el Estado chileno y argentino para criminalizar la lucha mapuche.

La lucha contra Benetton, el agronegocio y el neoextractivismo en la región reúne cuatro importantes hechos recientes para comprender la escalada represiva y, al mismo tiempo, la resistencia ancestral y revolucionaria del pueblo mapuche en diferentes momentos de la colonización y el imperialismo contra el capital y el Estado: 1) el arresto de Facundo Jones Huala, detenido desde julio de 2017, y su extradición a Chile en agosto de 2018; 2) la desaparición y muerte del joven anarquista Santiago Maldonado el 1 de agosto de 2017; 3) el asesinato del guerrero mapuche Rafael Nahuel, disparado por la espalda, en noviembre de 2017, el mismo día del funeral de Santiago Maldonado; 4) el asesinato del Werken (portavoz) Camilo Catrillanca, de la comunidad de Temucuicui, el 14 de noviembre de 2018.

Todos estos acontecimientos tienen en común el hecho de que forman parte de un plan contrainsurgente ideado por los Estados de Chile y Argentina con el objetivo de, por un lado, permitir el avance de las cadenas productivas-extractivas en la región y, por otro, permitir la integración de los territorios a dichas cadenas y neutralizar la resistencia, concretamente la heroica resistencia mapuche por tierra y libertad y por la reconstrucción de la nación mapuche y el Wallmapu libre.

La Operación Huracán ejemplifica este argumento, ya que fue desde el Comando Jungla -un batallón especial de la policía militar para operaciones represivas en territorio mapuche- que Camilo Catrillanca fue asesinado, en una desastrosa embestida represiva destinada a militarizar la región. Al mismo tiempo, gracias a la colaboración de los estados de ambos lados de la cordillera, la extradición de Facundo se consuma como una forma de acusación falsa por los ataques incendiarios en 2013 en la granja Pisu Pisué – una región de luchas populares contra las represas hidroeléctricas. Santiago, por su parte, fue asesinado tras la represión contra un corte de carreteras organizado por los mapuches en la ruta 40, que exigía la libertad de Longko.

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Presos Políticos Mapuches: Chispa que se convierte en incendio

Facundo Jones Huala es un importante preso político, víctima de los represivos pactos entre el Estado y las empresas que ya han cobrado la vida de 18 líderes mapuches en Chile sólo en el siglo XXI. El proceso que condujo a su encarcelamiento se llevó a cabo mediante el estudio de las pruebas mediante prácticas de tortura contra Facundo. Su encarcelamiento está marcado por una serie de irregularidades. Tiene lugar el 27 de julio de 2017, mientras regresa de Wiñoy Tripantu, el año nuevo mapuche, que tiene lugar en el solsticio de invierno. La Interpol estaba directamente involucrada con los principales mandos político-militares y aparatos de inteligencia del Estado argentino.

facundo-LIBREFacundo se une a los Presos Políticos Mapuches (PPM) en las cárceles de Angol, Lebu y Temuco, quienes declararon una huelga de hambre y recientemente una huelga de hambre seca -sin agua- para presionar al Estado chileno por su liberación, por el cumplimiento de los tratados internacionales (Convenio 169 de la OIT), por el fin de la criminalización del pueblo mapuche y por la revisión de los procesos judiciales para poner fin a la ley antiterrorista.

El Machi – autoridad espiritual – Celestino Córdova es otro ejemplo entre los prisioneros políticos de un montaje mediático-político-policial. Fue condenado a 18 años de prisión en 2014 por un ataque incendiario que provocó la muerte de los empresarios Werner Luchsinger y Vivianne Mackay en 2013. En la ocasión también se encarceló a Machi Francisca Linconao, una anciana acusada de haber participado en el ataque incendiario, que se llevó a cabo en memoria del asesinato del guerrero mapuche Matías Catrileo. Francisca ya está en libertad, pero Celestino está cumpliendo su séptimo año de injusta prisión basada en la ley antiterrorista.

Ya son más de 95 días de huelga de hambre, táctica que se intensifica ahora con el corte de la ingesta de líquidos por parte de los presos de la cárcel de Angol, en busca de la libertad y el cumplimiento del Convenio 169 de la OIT sobre el encarcelamiento de los pueblos indígenas, con el fin de presionar para el cumplimiento de una sentencia en el territorio, con todas las implicaciones espirituales y el mantenimiento del vínculo con la tierra, indispensable para la salud del pueblo mapuche – mapu, que significa “tierra”; che, que significa “pueblo”. Los pueblos de la tierra que se rebelan: los presos políticos llaman entonces a la movilización en todo Wallmapu por la liberación, lo que da lugar a la ocupación concomitante de los ayuntamientos de la región de 6 municipios de la región de la Araucanía, hecho que desencadenó la ola de agresiones fascistas que tuvo lugar a principios de agosto.

La ocupación de las municipalidades de Curacautín y de Victoria fue desalojada por grupos civiles fascistas, que se ha comprobado que están relacionados con carabineros (policía militar chilena) y con empresas de la región vinculadas a la agroindustria. El ataque resultó en la agresión de innumerables mapuches, a los ojos de un batallón de policía que deliberadamente no intervino. Nos recuerda las hordas fascistas europeas en Italia y Alemania de los años 30 y el racismo de los supremacistas blancos de Chile, herederos de la barbarie dictatorial de Pinochet y del colonialismo, materializados hoy en día en los intereses de las transnacionales del agronegocio y el extractivismo. Los fascistas armados también actuaron en Traiguén y Ercilla. A partir de las denuncias de los atentados, se descubrió la relación directa de estos grupos con el Ministro Pérez, quien a su vez está vinculado a Paul Schäfer – fundador de la Colonia Dignidad, una colonia alemana nazi en el sur de Chile utilizada como centro de tortura durante la dictadura de Pinochet.

Finalmente, la relación umbilical entre colonialismo, capitalismo, supremacía blanca y patriarcado se ha abierto por la actuación directa de APRA – Asociación para la Paz y la Reconciliación de La Araucanía – una asociación de grupos de terratenientes y empresarios que financian y promueven la guerra contra los mapuches, fomentando los conflictos en sus territorios para permitir el avance de las cadenas productivas-extractivas con las que se conectan internacionalmente. La asociación está dirigida por el ex-suegro del asesino y violador Martín Pradenas. Se puede concluir que las grandes empresas que controlan, por ejemplo, la producción de pino y eucalipto – Arauco, CMPC y Masisa – están así vinculadas a la ofensiva fascista y represiva contra la resistencia mapuche. Son los beneficiarios de la “Conquista del Desierto” y de la “Pacificación de la Araucanía”, que se han enriquecido a costa del genocidio.

Frente a este contexto, diferentes organizaciones de base, revolucionarias, anticapitalistas, organizaciones de masas y clandestinas, profundizan el levantamiento mapuche, con el objetivo de impedir la caída de los presos y, al mismo tiempo, recordar y buscar respuestas a los asesinatos políticos de los últimos años, que tienen vínculos directos con los Estados chileno y argentino y las grandes cadenas extractivistas transnacionales. La resistencia secular mapuche es un ejemplo para todos los revolucionarios, ya que multiplica las acciones y estrategias radicales en defensa de su pueblo y territorio, la memoria de sus mártires y ancestralidad.

Mapuche

Autonomía, acción directa y liberación territorial

“El latifundio y la explotación son la fuente de nuestra miseria y la situación de dominación. El latifundio se ha apoderado de la mayoría de nuestras tierras productivas y sagradas y nos ha sometido a la condición de peones explotados en beneficio de los wingka (no mapuches). A través de la recuperación de la tierra y la destrucción de la propiedad privada del explorador, el ser mapuche se hará más fuerte, debilitando el poder económico y político del Wingka”.

Movimiento Mapuche Autónomo del Puel Mapu (MAP)

“Estamos hablando que el pueblo mapuche tiene el legítimo derecho a defenderse. (…) Hay que entender las acciones contextualizadas en una confrontación histórica con el estado que se niega a la devolución de los territorios y que se niega a otorgar la libertad y autonomía al pueblo nación mapuche. Frente a la imposición de un estado de guerra, nuestro pueblo no va a sucumbir en el sentido de estar sometido o permanecer oprimido, tiene el legítimo derecho a la rebelión y defensa, y estas expresiones deben ser entendidas en ese contexto”.

Héctor Llaitul, portavoz de la Coordinadora de Comunidades em Conflicto Arauco-Malleco (CAM)

El pueblo mapuche, a través de diferentes organizaciones, defiende la revolución en sus propios términos, a través de la liberación nacional mapuche mediante la recuperación de todo el Wallmapu. Llevan a cabo una lucha abiertamente anticapitalista, que se lleva a cabo por medios autónomos y por acción directa basada en su ancestralidad. La memoria histórica es recuperada por la reivindicación de autonomía del gran Wallmapu, a ambos lados de la cordillera. El gran pueblo mapuche no reclama una identidad “indígena”, ni mucho menos formar parte del estado-nación chileno, sino la liberación de sus territorios de las manos de los Wingkas – blancos. Este término se remonta al esfuerzo de contención de la expansión del Tawantinsuyu, o Imperio Inca, revelando un antiguo poder anti-estatal y en contra de la centralización del poder, y la irresoluta batalla por la defensa de sus tierras sagradas y las antiguas confederaciones. Estos se basan aún hoy en día en órganos de base ubicados en territorios y comunidades – el lof o pu lof en el plural. A continuación, la propuesta política del Movimiento Autónomo Mapuche comunica un esqueleto programático que dirige las luchas hacia la liberación territorial:

PROPUESTA POLÍTICA M.A.P.

1. Recuperación de todo el Territorio Ancestral: Tierras productivas y sagradas

2. Mejoramiento de la calidad de vida mediante la Autonomía y el trabajo propios

3. Ejercicio de nuestros derechos políticos y territoriales

4. Acabar con la explotación y el latifundio

5. Resistencia y expulsión de petroleras mineras e hidroeléctricas y de toda empresa que atenten contra el territorio y la vida Mapuche

6. Reconstrucción del Poder y del Mundo Mapuche

7. Liberacion Nacional Mapuche”

NinoMapucheLa propuesta política, como reafirman al final del documento, busca “la profundización de cada uno de estos puntos sobre todo la conciencia y la reconstrucción del Mundo Mapuche son el camino a Nuestra Liberación Nacional Mapuche. El Territorio Liberado sin patrones explotadores wingka em Nuestras Manos, viviendo dignamente en tierras productivas con nuestra ley ancestral, com nuestra Nación Liberada de toda opresión, sin capitalismo sin pobreza, al igual que como lo fuimos hace poco más de 130 años atrás”. El documento también reclama la “destrucción de la propiedad privada del explorador” como táctica fundamental para fortalecer al ser mapuche (Mapuchegen).

Entre las organizaciones del pueblo mapuche, destacamos la Coordinadora de Comunidades en Conflicto Arauco-Malleco (CAM) y la Resistencia Mapuche Lafkenche -de la región costera del Gulumapu- así como la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), que rindió la acusación de terrorismo a Facundo Jones Huala y el negacionismo de la izquierda reformista y oportunista de Argentina sobre la legitimidad y existencia del RAM, importante organización mapuche de autodefensa y liberación. Cada una de estas organizaciones cuenta con amplias estructuras de autodefensa denominadas Órganos de Resistencia Territorial (ORT) que reclaman acciones de sabotaje contra las grandes empresas nacionales y transnacionales que usurpan el Wallmapu, pero sobre todo conducen a la defensa de la insurgencia mapuche contra el capital y el Estado y por un nuevo mundo posible que se regenere para la reconstrucción del mundo y la ecología ancestral, alimentada por las cenizas de las máquinas quemadas del agronegocio y los pinos y eucaliptos arrancados para permitir que la tierra respire.

La CAM, con más de 20 años de existencia, radicaliza su proceso de lucha con la Resistencia Mapuche Lafkenche y ambas convocan a los movimientos, pueblos y comunidades a rebelarse en solidaridad con los presos políticos. A principios de este año, el 20 de enero, hubo 6 ataques incendiarios coordinados contra empresas forestales. Así es como reafirman la irrefrenable marcha anticolonial que los pueblos del mundo están anunciando en nuestro tiempo, desde el Kurdistán hasta Chiapas, desde Wallmapu hasta el Cauca.

chile-mapuche2019Como una forma de ampliar el alcance de las palabras mapuches, para que camine el ejemplo de la justa rebelión mapuche y la libertad de todos los presos políticos, esta declaración a continuación buscaba expresar diferentes capítulos de la historia de la resistencia histórica en el Wallmapu, para que se extienda el ancestral llamado a una revolución anticolonial a otras tierras y otros pueblos. El Wallmapu no reconoce fronteras, como tampoco lo hacen los revolucionarios anarquistas e internacionalistas. En las rebeliones que tejemos en nuestros territorios en Brasil, como en las manos de las tejedoras mapuches -las heroicas mujeres que durante años han luchado por la libertad de sus hijos encarcelados- también izaremos la bandera mapuche, que históricamente ondeó en las manos de cada combatiente en las calles de todo Chile en la gran insurgencia que comenzó en octubre de 2019. Fue en esta ocasión que el CAM emitió la declaración que a continuación transcribimos y traducimos, que dedicamos a los revolucionarios que luchan por la emancipación de todos los pueblos:

A nuestro pueblo nación mapuche, en solidaridad con el pueblo chileno en lucha, como Coordinadora Arauco Malleco, declaramos lo siguiente:

Kiñe: Que, frente al estallido del pueblo chileno contra el orden establecido, la institucionalidad burguesa opresora y sus prácticas neoliberales, en primer lugar, solidarizamos con las justas demandas sociales que, si bien entendemos, no tienen conducción política de la izquierda revolucionaria, sí representan el justo y digno clamor de un pueblo oprimido por las políticas neoliberales que ya hizo crisis por la avaricia y la ambición de los poderosos, quienes no dudan en imponer a sangre y fuego sus políticas neoliberales, extractivistas y depredadoras, arrasando así los territorios y los derechos de la gente en general.

Epu: Que, en el marco de estas luchas impregnadas de rebeldía, rabia y dignidad, reivindicamos el legítimo derecho a la rebelión por parte del pueblo chileno oprimido, toda vez que la gobernanza neoliberal impone políticas económicas sólo en beneficio de los grandes grupos económicos y que, a la hora de las movilizaciones, no tardan en responder con feroz represión en contra de las resistencias, sacando inclusive a los militares a la calle, quienes en su historial sólo cargan genocidio al pueblo mapuche y masacres a la clase trabajadora y los sectores populares organizados, y quienes sin pudor, aún muestran sus manos llenas de sangre de la dictadura de Pinochet, siempre con el objetivo de proteger la oligarquía opresora tanto de chilenos como mapuche.

Küla: En este mismo contexto, y tomando en consideración la lucha de nuestro pueblo mapuche, hacemos un llamamiento a dar continuidad con mayor fuerza a la disputa territorial y la resistencia en contra del poder burgués, como lo venimos haciendo hace más de dos décadas. Trabajar y luchar sin tregua y sin temor hasta el desalojo total de las forestales, centrales hidroeléctricas y todas las demás inversiones capitalistas amparadas en este régimen colonial, cuyo objetivo sólo se logra a través de las expresiones de resistencia y organizaciones consecuentes de nuestro pueblo nación mapuche unidas en una propuesta política y revolucionaria para la liberación nacional mapuche, sustentada en nuestras líneas estratégicas para la reconstrucción nacional a través de la resistencia y control territorial.

Meli: Sin duda que este proceso de liberación nacional mapuche se vislumbrará mejor cuando las y los oprimidos del pueblo chileno comiencen a levantar un verdadero proyecto de izquierda de raigambre y representación popular, de los trabajadores y revolucionarios, que no caiga en las formas ya desgastadas de hacer política, con pseudos líderes pequeño burgueses, traidores y lacayos representados por el Frente Amplio y la Nueva Mayoría.

Kechu: Por último, llamamos a nuestro pueblo nación mapuche a continuar con la reconstrucción, a dar continuidad con el proceso, a fortalecer y aumentar la resistencia creando nuevos ORT y grupos de combate. A seguir con el control territorial y las legítimas reivindicaciones y defensa de nuestro Wallmapu.

Nuestro mejor saludo frente al descontento de las y los oprimidos serán nuestros chem, las acciones de resistencia contra los verdaderos enemigos, los capitalistas, los poderosos!!

La lucha mapuche es por territorio y autonomía para la reconstrucción nacional, sentando las bases para la verdadera liberación nacional mapuche!!!

La liberación nacional mapuche sólo se logrará con la liberación del pueblo chileno!!!

WEUWAIÑ – MARRICHIWEU!!!

COORDINADORA ARAUCO MALLECO”

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Por último, como anarquistas revolucionarios, nos solidarizamos con la lucha de los pueblos mapuche y chileno contra el régimen colonial, el capitalismo y el Estado, y enarbolamos la bandera de la liberación territorial. Es necesario enraizar las luchas en los territorios -barrios, pueblos, quilombos, favelas, cada pedazo de tierra donde existe nuestro pueblo- y construir organizaciones populares de autodefensa, capaces de detener los aparatos de represión estatal y contrarrestar desde nuestras bases las grandes empresas e instituciones que nos oprimen. En las frentes de masas, llevar la insurrección a las calles; en los territorios, defender al pueblo con violencia revolucionaria y construir la autonomía a través de las confederaciones de trabajadores y de todos los pueblos oprimidos. De nuestras manos brotará un nuevo mundo, cuyo germen reside en la defensa incansable de la revolución, desde el Wallmapu hasta los bosques, las ciudades y el campo brasileño. El pueblo afila sus cuchillas y cultiva el odio que pronto destronará a la burguesía de su reino de terror.

El llamamiento del pueblo mapuche a la solidaridad internacional debe ir acompañado de la propaganda de su lucha revolucionaria y, sobre todo, de la intensificación de nuestras luchas territoriales por autonomía, tierra y libertad. Que la resistencia mapuche llene nuestros corazones de esperanza y sirva de ejemplo para la liberación de todos los pueblos, para que podamos encontrar el camino hacia la emancipación integral de nuestro pueblo y nuestra clase. No retroceder en las guerras libradas en territorio brasileño y denunciar al Estado chileno es defender la vida y la libertad de los presos políticos mapuches en huelga de hambre.

¡ADELANTE, PUEBLO MAPUCHE, POR LA LIBERACIÓN NACIONAL, LA AUTONOMÍA Y LA AUTODEFENSA!

POR LA INMEDIATA LIBERTAD DE TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS MAPUCHES! ¡VENCER O MORIR!

AMULETO TAIÑ WEICHAN! ¡LA LUCHA CONTINÚA!

¡MARICHIWEU!

Meli-Wixan-Mapu

Meli Wixan Mapu: estampada neste símbolo está a orientação espacial geral do ser mapu está dado a partir de quatro suportes ou tirantes fundamentais que o direcionam e o sustentam, e que em mapuzungun se expressam como “meli wixan mapu”, estes são: Puel mapu (leste), Pikun mapu (norte), Gülu mapu (lado oeste) e Willi mapu (sul). A partir de cada uma destas direções e suportes do mapu e de suas combinações, emergem também elementos que formam parte do sistema de crença mapuche, uma configuração propriamente mapuche de ver/viver o mundo e sua forma de representa-lo.




Fonte: Uniaoanarquista.wordpress.com