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(Traducción al español del texto publicado en 2020, originalmente en portugués)

Algunas décadas atrás no habría ninguna duda a cerca de la afirmación de que el anarquismo es una ideología socialista y de izquierda y que el término “libertario” (y sus variaciones) pertenecen a esa tradición política. Infelizmente, de unos tiempos hacia acá en Brasil, se viene popularizando el absurdo llamado “anarco-capitalismo” como reivindicación de ese término por grupos de derecha.

Toda vez que algún post nuestro se viraliza por internet, recibimos innumerables comentarios de jóvenes creyendo que es la mayor incongruencia hablar de anarquismo como parte del socialismo, y de socialismo libertario, etc.

Esa confusión -que ocurre principalmente en las redes sociales y es promovida por ciertos institutos ligados a empresarios- no tuvo sus inicios aquí, sino en los EEUU. En este texto puntualizamos las diferencias entre nuestro proyecto político, de izquierda y socialista, y el de ese grupo, de derecha radical y liberal. Para que no haya confusión, esos “libertarios de derecha” deben ser llamados de “liberalistas” o “libertarianos”, pues es fundamental preservar los términos “libertario”, “libertarias” y sus variaciones para nuestro campo. 

“Anarco-capitalistas” y liberalistas/libertarianistas brasileños casi siempre están asociados a una red que incluye youtubers (Daniel Fraga, Paulo Kogos, Ideas Radicais), organizaciones políticas (NOVO, LIVRES), empresarios (Hélio Beltrao) y una diversidad de fundaciones e institutos de tradición y producción teórica liberal. Eso por sí solo es la mejor prueba que ellos están más próximos a Bolsonaro e Dória que de cualquier referencia al campo anarquista. 

1) Los orígenes del término “anarquista” y “libertario”

La palabra “anarquia” es antigua, y fue usad durante siglos con el sentido de desorden y caos. Los usos del teŕmino anarquista, más recientes están ligados a la Revolución Francesa, tenían la intensión de ofender rivales, y no poseían ninguna relación con una ideología política específica. La primera persona en decir “yo soy un anarquista”, con tono positivo, fue el socialista francés Pierre-Joseph Proudhon. 

Para Proudhon el capitalismo y el estado necesitaban ser sustituidos por un sistema socialista federalista (descentralizados) basado en cooperativas, o sea, empresas sin patrón, o, como pasamos a decir después, un sistema basado en la autogestión. Mientras que la utilización que él hace del término anarquista fue entendida, en la mayor parte de los casos, como un juego retórico, un provocación. Por eso sus seguidores, los proudhonianos, preferían utilizar otras formas de identificarse, siendo la principal de ellas, mutualistas. 

Muchos investigadores afirman que Proudhon fue el fundador del anarquismo y que, por lo tanto, los mutualistas fueron los primeros anarquistas. Esa interpretación viene siendo cuestionada por nuevos estudios historiográficos. No había durante la vida de Proudhon un grupo o colectivo de personas que pudiese ser llamado de anarquistas. Además de eso, bien estudiada la obra de Proudhon muestra distintas fases, siendo que algunas de ellas son más próximas y otras más distantes de las posiciones anarquistas que se consolidarían años más tarde. 

A pesar de muchas contribuciones importantes, y de haber influenciado enormemente al anarquismo, Proudhon era un defensor de la sumisión femenina, además de tener posiciones ambiguas sobre la propiedad privada e incluso sobre el estado. Uno de sus mayores seguidores, el mutualista Henri Tolain, por ejemplo, llegó a apoyar la represión contra la Comuna de París, que resultó en miles de muertos. 

El término “libertario” fue creado por el socialista francés Joseph Déjacque, contemporáneo y crítico de Proudhon. Déjacque utilizó ese término para nombrar un periódico que fue publicado entre 1858 y 1861, llamado “Le Libertaire: le journal du mouvement social” (El Libertario: el periódico del movimiento social). 

En 1868, Mikhail Bakunin y otros socialistas fundaron la Alianza de la Democracia Socialista, una organización federalista y revolucionaria, que proponia la destrucción del estado y del capitalismo por una revolución social protagonizada por las clases populares. Agupados en la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), esos revolucionarios se autoafirmaban “colectivistas”, “federalistas” o “socialistas antiautoritarios”. Por un lado incorporaban antiguos proudhonianos que se habían radicalizado. Por otro criticaban a aquellos que permanecían en el campo mutualista con posiciones divergentes. Sobre eso Bakunin declaró:  

Como son ridículas las ideas de los individualistas de la escuela de Jean Jacques Rousseau y de los mutualistas proudhonianos, que conciben a la sociedad como resultado de un contrato libre de individuos absolutamente independientes los unos de los otros, que entran en relación mutua solo en concurrencia de una convención definida entre los hombres. Como si esos hombres hubiesen caído del cielo, trayendo consigo el habla, la voluntad, el pensamiento original, como si fuenen ajenos a todo en la tierra, esto es, a todo lo que posee origen social.

Las intrigas del sr. Utin

Es verdad que el mismo Bakunin se refirió a Proudhon como el “maestro de todos nosotros”. Pero es igualmente verdadero que el también tejió innumerables elogios a Karl Marx y otros, que ciertamente no eran anarquistas. Como el propio Bakunin afirmó, su anarquismo era una radicalización de las concepciones proudhonianas, recibiendo las influencias también de otros autores y los conflictos sociales de aquellos tiempos. 

Es apenas cuando los marxistas expulsan a Bakunin y a J. Guillaume de la AIT, en el Congreso de la Haya, en 1872 -uno de los conflictos más conocidos de la izquierda socialista , y que los ₋ expulsados y sus seguidores (prácticamente toda la base de la Internacional) comenzaron con más frecuencia a afirmarse como anarquistas. Muchas veces, ellos utilizaban “anarquista” para calificar el tipo de socialismo que defendían. Algunos se llamaban por ejemplo “socialistas-anarquistas”. 

El anarquismo como conocemos historicamente, asociado a las huelgas obreras en América Latina o las Revoluciones en España y en Ucrania, nació en ese contexto de la llamada Primera Internacional. Después de esa escisión de 1872, los términos “Libertario/a” comenzaron a ser cada vez más utilizados en periódicos anarquistas, casi siempre como sinónimo de anti-autoriaário, adjetivando y especificando la corriente socialista de la cual el anarquismo hacía parte. 

“Socialismo Libertario” y “Comunismo Libertario” fueron términos utilizados, algunas veces, como sinónimo de anarquismo. Otras veces fueron usados de modo más amplio, englobando tanto al anarquismo como otras formas anti-autoritarias de socialismo, vinculadas al marxismo u otras corrientes ideológicas. 

Dos ejemplo (hay muchos más) demuestran como esa utilización fue siendo incorporada por los anarquistas.

El primero es sobre el mencionado periódico “El Libertario”. Después de la iniciativa de Dejacque, ese título se mantuvo en varios periódicos, siempre vinculados al campo socialista-anarquista. Fueron fundados en 1892, en Argelia, “El Libertario: órgano argelino comunista-anarquista”; en 1893, en Bélgica, “El Libertario: órgano socialista revolucionario de los grupos de St-Josse-ten Noode; en 1895, por el anarquista Sebastian Faure, “El Libertario”, que publicó 960 números hasta 1914. Siendo interrumpido por las grandes guerras mundiales. “El Libertario” publicó varias ediciones entre 1919 y 1939. Después entre 1944 y 1956, bajo el nombre “El Libertario: órgano federalista del movimiento libertario”, que se convirtió en un periódico de la Federación Anarquista -que en 1956 cambió su nombre a Federación Comunista Libertaria, el periódico fue retomado e 1968, y continúa existiendo hasta el día de hoy.  

El segundo ejemplo, que sucedió entre los año 1920 y 1930, es el de Max Nettlau, un de los grande historiadores del anarquismo, que en libros como “Historia de la Anarquía”, utilizó centenas de veces el término para referirse a esa tradición histórica antiautoritaria de pensamiento y acción. Con eso reproducía las posiciones del campo anarquista y al mismo tiempo, influenciaba las producciones intelectuales que vendrían después de él.

Aquí podemos ver como anarquista y libertario son términos ligados a la izquierda socialista.  ¿Pero como llegamos a este absurdo que vemos hoy? 

2) El individualismo norteamericano

Conforme el anarquismo de Mikhail Bakunin, Louise Michel y Errico Malatesta ganaba fuerza en el movimiento obrero y campesino, algunos intelectuales norteamericanos (dentro de los más importantes estaban John Henry Mackay y Benjamin Tucker), a finales del siglo XIX, decidieron reivindicar el mutualismo proudhoniano, combinando su ideología con el pensamiento egoísta del filosofo alemán Max Stirner -afirmaban que defendían un “anarquismo individualista”.  

Esos individualistas pasaron entonces a disputar el término “anarquista”. En común con el anarquismo, tendían a criticar al capitalismo y al estado. Pero sería equivocado considerar que apenas eso bastaría para considerarlos anarquistas, pertenecientes a esa tradición histórica que surgió en la Internacional. Por ejemplo, marxistas en general también son anti-capitalistas y defienden el fin del estado, pero eso no significa que pueda llamárselos anarquistas. Ni siquiera los consejistas, todavía más próximos del anarquismo, podrían ser llamados así.

Esos individualistas/mutualistas desconfiaban de las organizaciones de clase, como los sindicatos y movimientos sociales, prefiriendo refugiarse en pequeños grupos de “egoístas” o como máximo en cooperativas que actúan como empresas.

Y sus posiciones fueron duramente criticadas por anarquistas de la época. Al escribir la definición “Anarquismo” para la Enciclopedia Britanica, el anarquista Piotr Kropotkin dijo: 

El anarquismo individualista de los proudhonianos de América del Norte encuentra entre tanto poca repercusión en las masas obreras. Los que profesan (principalmente intelectuales) comprenden luego que la individualización que tanto exaltan no es asequible por esfuerzos individuales, y o bien abandonan las filas anarquistas y se integran al individualismo liberal de los economistas clásicos, o bien se refugian en una especie de moralismo epicúreo, o teoría del super-hombre, similar a las de Stirner y Nietzsche.

Con gran precisión Kropotkin ya denunciaba las proximidades de los mencionados individualistas con el liberalismo. Él no fue el único, como vemos en las palabras del italiano anarquista Luigi Fabbri: 

Los individualistas anarquistas de la escuela de Max Stirner, aquellos que de la doctrina stirnerniana quisieron extraer consecuencias en materia económica, como John Harry Mackay y Benjamin Tucker (…) son auténticos economistas burgueses, liberalistas (…). 

El Individualismo Stirneriano en el Movimiento Anarquista

Este mutualismo/individualismo permaneció existiendo como un “liberalismo anticapitalista” por más confuso que eso pueda sonar, estando restringido a los EEUU e incluso ahí, siendo marginal y minoritario. En tanto, era innegable que cada vez más, esos mutualistas/individualistas incorporaban elementos del pensamiento liberal norteamericano.

Las consecuencias de eso serían vistas décadas después. 

3) “Anarcocapitalismo es ultraliberal de extrema derecha

A partir de los años 1930, el Partido Demócrata de los EEUU comenzaba a hacer un giro “progresista”. Por un lado, pasaba a aceptar elementos del pensamiento keynesiano de intervención estatal en la economía; por otro, gradualmente comenzaba a reconocer movimientos por derechos civiles, como la lucha negra y el feminismo.

Por una serie de razones históricas que no cabrían explicar en este texto, los democratas norte-americanos son llamados liberales. Esto ha enfurecido a algunos liberales radicales, contrarios a cualquier acción del estado, ya sea una regulación de la economía ya sea en medidas de inclusión social. Esos ultraliberales para no ser confundidos con los miembros del Partido Demócrata, comenzaron a llamarse “libertarios”. Fue por lo tanto solo en la década de 1930 que el término fue usado por primera vez por los ultraliberales norte-americanos. En la opinión de ellos esa palabra transmitía la supuesta defensa de la libertad a la cual ellos deseaban estar asociados. Pero la utilización frecuente de ese término se dio recen en los años 1970, justamente con el ascenso del neoliberalismo. Es en ese contexto que surge el “Libertarian Party”, de derecha liberal, hoy el tercer mayor partido norte-americano.

O sea, desde los años 1850 algunos socialistas utilizan el término “libertario” para referirse a sí mismos, y desde los años 1890 lo hacen muy frecuentemente. Los liberales comenzaron a utilizar el término a partir de los años 1930, pero eso solo se hizo más común a partir de los años 1970. De modo que ese término “libertario” y sus variaciones son usados por los socialistas/anarquistas 80 años antes de los liberales.

Murray Rothbard, estudioso del liberalismo clásico y de la Escuela Austríaca de economía (la misma de Hayek y Mises) desde los año 1960, asume que el término “libertario/a” fue “capturado” por la derecha:

Un aspecto gratificante de tener alguna preeminencia es que, por primera vez en mi memoria, nosotros, ‘nuestro lado’, capturamos un término crucial de nuestros enemigos. ‘Libertarios’ era, hace mucho tiempo una palabra educada para referirse a los anarquistas de izquierda, o sea aquellos anarquistas contrarios a la propiedad privada, tanto de la corriente comunista como la sindicalista. Pero ahora tomamos el control de ese término.

The Betrayal of the American Right

Observando los críticos de los mutualistas/individualistas norte-americanos, en especial Benjamín Tucker -aquel que se reivindicaba anarquista, individualista y discípulo de Proudhon, y que en nombre de la libertad de los capitalistas, aceptaba el hecho de que policías sean llamados a acabar con las huelgas- Rothbard opta por iniciar un proceso de síntesis, dando origen al llamado “anarcocapitalismo”.

Los “anarcocapitalistas” radicalizan la crítica del estado, pero desde una perspectiva liberal, y no anarquista. Para nosotros los anarquistas, el estado es un instrumento de dominación de clase. No sirve apenas a la burguesía (patrones, empresarios banqueros) sino también constituye una clase en sí misma: la burocracia, formada por políticos, jueces y generales. Por eso, somos socialistas anti estatistas, pues vemos también a los burócratas como una amenaza la sociedad socialista, como se mostró evidente en la URSS. Si el estado representa jerarquía y dominación de clase, debemos buscar su fin. Con todo también repudiamos al capitalismo y al orden liberal, responsable por la explotación de la clase trabajadora, por la privatización de los servicios públicos y por la destrucción del planeta. Lo que nosotros defendemos es una democracia directa, autogestionaria y federalista, en la cual el poder popular de los trabajadores defina las reglas de la sociedad. 

Los “anarcocapitalistas”, por otro lado, tienen una visión muy diferente del mundo. No son contrarios al estado porque el crea jerarquías, que ven como algo natural. Ellos si estan contra el estado es porque lo ven, tal como los liberales clásicos, como una amenaza a la propiedad privada y a su individualismo. Para ellos, el estado es sinónimo de poder público, y ellos odian lo que es colectivo. Nosotros anarquistas no queremos el fin de los servicios públicos, mas sí administrarlos directamente, sin burócratas usurpando ese control. Los “anarcocapitalistas” quieren su privatización en favor de las grandes multinacionales, lo que resultaría en millones muriendo sin acceso a la comida, el agua potable, al saneamiento básico.

En cuanto nosotros, anarquistas, nos oponemos al nazifascismo y defendemos el combate a los supremacistas blancos, integralistas y otros extremistas de derecha, los “anarcocapitalistas” defienden la tolerancia a los fascistas. El propio Murray Rothbard llegó a apoyar a David Duke, líder del Ku Klux Klan, por su defensa del “Estado mínimo”.

Podríamos discurrir por innumerables otras divergencias con los “anarcocapitalistas”, como la defensa de la esclavitud de Walter Block, o la de la exclusión de judíos y homosexuales hecha por Hans-Hermann Hope. Pero creemos que nuestro punto ya fue entendido hasta aquí. Quedémonos apenas con unas palabras del propio Rothbard:

Los principales anarquistas, particularmente en Europa, siempre fueron de la variedad izquierdista, y hoy os anarquistas están todos exclusivamente en la izquierda. Adicione a esto la tradición de violencia revolucionaria generada en Europa, y no habrá sorpresa alguna en el hecho de que el anarquismo tenga mala reputación.

El anarquismo fue políticamente muy poderoso en España, y durante la Guerra Civil española los anarquistas crearon comunas y organizaciones colectivistas que ejercían la autoridad coercitiva. Una de sus primera medidas fue abolir el uso del dinero, siendo que quien desobedeciera sería penado con la muerte.

(…) Todos los actuales anarquistas son colectivistas irracionales, estando por lo tanto en polos opuestos a a los nuestros. Así, debemos concluir que nosotros no somos anarquistas, y que aquellos que nos llaman de anarquistas no se basan en una etimología seria, y están históricamente errados. 

Los Libertarios son Anarquistas?

4) Por un anarquismo de masas y organizado

La Organización Anarquista Socialismo Libertario (OASL) está presente en Sao Paulo, es adepta al anarquismo especifista -una vertiente originada en la Federación Anarquista Uruguaya (FAU)- y actualmente construye la Coordinación Anarquista Brasileña (CAB). Para nosotros, anarquistas especifistas, son las clases populares, organizadas en movimientos populares, que deben ser las protagonistas, tanto de las luchas por conquistas inmediatas, como en las luchas revolucionarias. Por eso nosotros actuamos en sindicatos, organizaciones estudiantiles y colectivos comunitarios en forma de promover el fortalecimiento del poder popular, a través de valores como autonomía, clasismo y democracia directa. Nuestra organización no desea comandar los movimientos populares, sino incentivarlos, estimularlos a buscar más y más derechos y participación.

Para nosotros/as todas las formas de dominación -sea de clase, genero y de etnia- deben ser destruidas, y en su lugar debemos construir una nueva sociedad libertaria e igualitaria, en la cual el poder será descentralizado entre todos/as. Nos inspiramos en las luchas pasadas de los anarquistas que vivieron antes de nosotros/as y buscamos mantener vivos los sueños por otra forma de vivir. Somos por eso mismo una organización anarquista con el nombre de “socialismo libertario”, reivindicando parte importante no apenas de la historia del anarquismo, sino también el término libertario, perteneciente e nuestra corriente, como vimos, desde el siglo XIX.

Luchar, Crear, Poder Popular!

Organización Anarquista Socialismo Libertario (OASL/CAB), 2020.




Fonte: Anarquismosp.wordpress.com