Junho 1, 2022
Do Lecturas Anarquicas
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Como es sabido, dentro de la Internacional, Bakunin se confrontó con conceptos marxistas relativos a la autoridad, la burocracia y el centralismo, todos elementos nocivos para el movimiento revolucionario. De ahí en adelante los antiautoritarios debatieron y desarrollaron el tema de la organización. (1)

La sección italiana de la primera Internacional fue al mismo tiempo una asociación socialista, anarquista, comunista, colectivista, atea, revolucionaria y federalista. (2) Organizó diversos congresos regionales entre 1871 y 1880, aunque para 1880 estaba debilitada a causa de la continua represión. Era integrada por cuatro tendencias diferentes: la evolucionista, la socialista revolucionaria, la comunista anárquica, y la individualista. El anarquismo renació de sus cenizas, (3) se hizo un movimiento plural que comprendía tanto a militantes que simpatizaban con el organizacionismo, como a los denominados antiorganización, a los individualistas y a los amantes de la “propaganda por el hecho”.

Los organizacionistas proyectaban un “partido”, tal como lo concebía Malatesta, en el sentido de “asociación entre anarquistas”, comenzando en el Congreso de Capolago de 1891. Pero era un proceso tardado, y Capolago formaba parte de un desarrollo largo y difícil: la siguiente asamblea general se efectuó dieciséis años después en Roma (1907), pasarían otros ocho años antes de una nueva reunión general (Pisa, Enero 1915). El término de la Primera Guerra Mundial, y la Revolución Rusa, fueron factores que contribuyeron a acelerar el proceso organizativo: así, finalizada la década se habían realizado conferencias y congresos que culminaron en la fundación de la Unión Comunista Anarquista Italiana en 1919, convertida en Unión Anarquista Italiana en 1920.

A comienzos del siglo XX, y muchos años después, la gran mayoría de los anarquistas italianos eran afines a la tendencia antiorganización. Es necesario aclarar que, a pesar de tal definición, no rechazan organizarse. Enormes diferencias los separan de los individualistas, con los cuales a menudo se les identifica erróneamente. Estos últimos tienen influencia del pensamiento de Max Stirner en combinación con ideas de Friedrich Nietzsche. En cambio, el pensamiento político antiorganización procede de Bakunin, Kropotkin, Gori, Reclus etc. Al contrario de los individualistas, los antiorganización reconocen el valor de la acción colectiva y el protagonismo del proletariado en el proceso revolucionario.

Hay que señalar que la cuestión antiorganizativa siempre ha sido objeto de debate en el movimiento. Los antiorganización niegan la validez a las estructuras formales, porque ven en estas signos elitistas y burocráticos, no obstante consideran necesario organizarse para el accionar revolucionario, rechazando cualquier proyecto formal, pero reconociendo el valor a la acción colectiva. La antiorganización anarquista deja el camino abierto a otro factor: el deseo personal.

Luigi Galleani es sin duda la figura clave entre los círculos antiorganización, su personificación más acabada. Activo, principalmente, en Italia y Estados Unidos, ahí reside entre 1901 y 1919, orador y editor, promovió eficazmente una red solidaria entre anarquistas dedicados a la acción directa y a la revuelta contra la autoridad, teniendo como objetivo común desencadenar la revolución social trasnacional que permita a la gente explotada gestionar una sociedad libre y comunista.

El primer seudónimo: Mentana

Galleani nace en Vercelli el 12 agosto 1861, de padres burgueses y monárquicos; estudia leyes en la Universidad de Turín y pronto se vuelve un ardiente republicano. Termina sus estudios pero no obtiene la licenciatura, prefiere dedicarse a actividades políticas. Como muchos jóvenes demócratas está influenciado por el mito de la Unificación italiana y tiene gran estimación por personajes como Carlo Pisacane, Giuseppe Garibaldi y Giuseppe Mazzini, de los que admira su lucha sin descanso y su devoción a la causa. Estos, como Felice Orsini, el nacionalista que intenta asesinar a Napoleón III en 1858, encarnan la voluntad humana y el progreso social. No es casual que firme sus artículos con el seudónimo de Mentana, la ciudad donde las fuerzas de Garibaldi chocaron con tropas del clero, el 3 noviembre 1867, en su intento por conquistar Roma. (4)

La sección italiana de la Internacional mantiene estrechas relaciones con Unificación Democrática. Participan nacionalistas, conspiradores, voluntarios garibaldianos e integrantes de sociedades obreras que fundan los primeros núcleos de la Internacional y se vinculan con la Comuna de París en 1871, hecho que provoca la oposición de Mazzini por una parte, y el apoyo de Mikail Bakunin por la otra. Sobre todo en su primera fase, de 1870 a 1874, la Internacional tuvo gran influencia de Bakunin, gracias al trabajo de militantes como Fanelli, Friscia, Gambuzzi, Dramis, y otros más, Ceretti, Suzzara-Verdi, Castellazzo. (5)

Entre 1881 y 1885, un Galleani republicano se acerca gradualmente al socialismo. Escribe para varias publicaciones locales, incluyendo “¡La Boje!” de Vercelli, además se adhiere al Partido del Trabajo Italiano, que abarca a socialistas legalistas y antiparlamentarios. Participa en el congreso de Bolonia de 1888. En el primer número de “¡La Boje!” hace su presentación: “¿Quienes somos? Un puñado de rebeldes, hijos de la revolución, nacidos para la revolución”. (6)

Es muy activo en las luchas obreras y campesinas entre Piamonte y Liguria. Desde joven estaba llamado a ser un figura. Su aspecto físico y su presencia revelaban la personalidad: alto, robusto, vestido elegantemente, y el aspecto fiero lo hacían parecer severo. Pero lo que más impacta y preocupa a la policía es el hecho de ser un orador excepcional. Su vibrante voz es capaz de tocar las fibras de todos los explotados que lo escuchan.(7)

Perseguido por la policía, se ve obligado a refugiarse en París, un lugar central para la subversión trasnacional. Aquí se reúne con varios militantes; Malatesta, Paolo Schicchi, Saverio Merlino, Galileo Palla y Amilcare Cipriani. Participa en las protestas del 1° de Mayo, y es probablemente uno de los autores del volante incendiario que incita a los trabajadores a utilizar la vía armada e imponerse con violencia para vencer definitivamente.(8) Fue encarcelado y posteriormente expulsado, entonces se dirige a Luxemburgo y llega a Suiza, donde establece estrechas relaciones con Elisée Reclus. un afamado geógrafo y teórico del anarquismo, el cual lo hospeda por meses e influye en su formación con su analogía entre naturaleza y anarquía, en donde la naturaleza es sinónimo de armonía, equilibrio y anarquía, según su lema; “La anarquía es la máxima expresión del orden”. Por ello, comprende que la historia es un proceso de evolución y revolución (en el que la segunda es la aceleración de la primera) enmarcándose dentro del proceso de desarrollo y progreso, cuya última etapa es precisamente la anarquía.(9)

Dicha filosofía influye en Galleani de dos maneras. En primer lugar, fortalece la idea de que la destrucción es el primer paso para liberarse de todos esas construcciones antinaturales que oprimen a la humanidad y abre el camino a la anarquía. En segundo lugar, sugiere que la gente – anarquista – no necesita estructuras artificiales para organizarse ya que pueden cooperar mutuamente.

En enero de 1891 participa en el congreso de Capolago donde ochenta delegados debaten por tres días, aprobándose un manifiesto y un programa socialista revolucionario (anarquista), elaborado por Malatesta, Merlino, Gori, Pellaco, Cipriani y el mismo Galleani, en el que se señala a la revolución como el único medio para eliminar la opresión social y así alcanzar el socialismo, rechazando el parlamentarismo. Los delegados no adoptan una estructura estable, simplemente nombran comités regionales sin capacidad de decisión, respetando así los principios de libertad y autonomía de grupos e individuos con respecto a la organización, establecidos en el Congreso St Imier de 1872. (10)

En Capolago también se decide reavivar la agitación revolucionaria, con ocasión del 1° de mayo, designándose a Cipriani y Galleani como oradores encargados de hacer recorridos propagandísticos por la península. El arte de la oratoria en Galleani se considera la mejor manera de provocar en los trabajadores la acción. (11) Así, viajan por Italia realizando cientos de mítines y conferencias, a pesar de los obstáculos puestos por la policía.

Un viaje, pero no vacacional

En 1892, junto con Pietro Gori, representa a los anarquistas en el Congreso de Génova del Partido Obrero Italiano, convertido luego en Partido Socialista Italiano, donde tiene un papel fundamental en el rompimiento con los socialistas legalistas.

Menos de dos años después, entre diciembre de 1893 y enero de 1894 explota la revuelta, en Sicilia primero, después en Lunigiana y Carrara. Galleani es arrestado por asociación delictiva, es decir anarquista. El proceso tiene lugar cuando la represión contra los responsables de la insurrección está en su punto culminante. Es condenado a tres años de prisión y cinco de destierro en Pantelleria y Favignana. La vida en estas colonias penitenciarias, en las islas mediterráneas, es tan difícil como en cualquier cárcel, con cientos de prisioneros sometidos a la violencia de los guardias, que provocan innumerables actos de rebelión. Durante su estancia en Pantelleria se las arregla para establecer buenas relaciones con la población: (12) enseñando a los jóvenes de la isla. Vive por su cuenta, y conoce a María Rallo, una rebelde local de veinticinco años que lo acompañará a los Estados Unidos (13). También se hace amigo de Andrea Salsedo que se unirá en sus proyectos más allá del océano. (14)

Mientras tanto en el continente, socialistas, republicanos y anarquistas, se manifiestan por la liberación de los cientos de prisioneros políticos confinados en el archipiélago. El Partido Socialista decide postular a los presos más reconocidos como candidatos al Parlamento con el objetivo de liberarlos, incluyendo a Galleani, a pesar de su oposición. Son nominados en julio de 1897. (15) En respuesta a esta táctica impuesta, algunos anarquistas de Pantelleria, Ponza, Ventotene y Lampedusa editan el número único de “I Morti”, el 2 de noviembre de 1898, en el que destaca el artículo de Galleani titulado “Immota Fides”, donde expresa, una vez más, que los anarquistas nunca aceptarían la liberación a cambio de participar en elecciones. Este artículo indica claramente su firmeza e influirá en sus compañeros, especialmente en los más jóvenes. (16)

A finales de 1899, después de tres años preso, escapa de Pantelleria y se marcha a Túnez, luego a Alejandría, y posteriormente a el Cairo, gracias a una red de apoyo que interviene en la operación. Dicha red se extiende desde Paterson a Londres (Reclus) pasando por Túnez (Emidio Recchioni) y Nápoles (Niccolò Converti).

A inicios de siglo, el pensamiento de Galleani ha madurado, sus convicciones son más firmes que nunca. (17) Además de Reclus, Kropotkin influyó profundamente en sus ideas. Desde 1877 Reclus y Kroptkin son buenos amigos, ambos geógrafos, comparten el mismo enfoque naturalista de la anarquía. incluso en Kroptkin sus convicciones se corresponden con la ciencia, en base a la solidaridad y la cooperación, exactamente lo opuesto al dominio. Aquí también la ciencia y la anarquía coinciden con el progreso, visto en términos de cierto determinismo científico e histórico, aunque no marxista. Sus observaciones sobre la vida de los animales y las personas, revelan que el “apoyo mutuo” es un importante “factor de la evolución” que prevalece en todos los niveles de vida animal y humana, a pesar de los conflictos existentes y el surgimiento del Estado, que en sí mismo es autoritario y opresivo. El apoyo mutuo es también la base de la ética, ya que cada persona depende del otro, y considera los derechos de los demás iguales a los suyos. (18)

Basado en las concepciones de Reclus y Kroptkin, Galleani está convencido de que cualquier organización artificial o formal es autoritaria por esencia, pues lleva a los individuos a asociarse en contra de la anarquía y de la naturaleza. Esta es la base de su ser antiorganizador. También comparte con Kroptkin la idea de que la historia es una lucha continua entre libertad y autoridad. La reafirmación completa de la libertad solo puede lograrse a través de una revolución social capaz de expropiar a la burguesía, destruir el Estado y establecer el comunismo que liberará a todos los explotados. (19)

Estos elementos cuentan con un factor de apoyo más, el del derecho a la revuelta, que en la militancia anarquista se convierte a veces en un deber.

Anarquismo antiorganizador

Galleani aún está en el Cairo cuando, el 29 de julio de 1900, Gaetano Bresci atenta de muerte contra Umberto I. Debe sentirse orgulloso del acto de su compañero, considerando su entusiasmo por las acciones individuales de la propaganda por el hecho. Los años ochenta y noventa del siglo XIX están marcados por una serie de asesinatos hacia gobernantes. Un grito de ira contra la miseria y la represión policial atravesó Europa: nombres como Ravachol, Léon-Jules Léauthier, Auguste Vaillant, Emile Henry, Sante Caserio, Paulino Pallas, Paolo Lega, Pietro Acciarito, Sofia Perowskaia, Michele Angiolillo, Luigi Lucheni, Clement Duval, etc. Los anarquistas están a la vanguardia, en un momento en que la revolución social parece ser cuestión de meses. El mismo Kropotkin estuvo a favor de la propaganda por el hecho en su juventud. Galleani siempre recordará estos nombres en la prensa anarquista y en sus discursos, mostrándolos como un ejemplo a los camaradas. (20) Para él, todo acto individual puede llegar a ser el comienzo de un levantamiento colectivo y debe considerarse un preludio del movimiento insurreccional de las masas.

Se establece en el Cairo durante aproximadamente un año y, después de un breve paso por Londres, llega a Nueva York en Octubre de 1901. Un mes antes, el 6 de septiembre, el anarquista León Czolgosz mata al presidente de los Estados Unidos, Mckinley, en Búfalo, por lo que es ejecutado en la silla eléctrica el 29 de Octubre.

Galleani se encarga de la redacción del periódico “La Questione Sociale”, anteriormente dirigido por Giuseppe Ciancabilla y posteriormente por Errico Malatesta, al asentarse en Paterson. Sin embargo, no permanece mucho tiempo, pues inicia con recorridos propagandísticos por Pensilvania, Connecticut y Vermont. Regresa a Paterson para apoyar la masiva huelga de la industria de la pintura en 1902. Para Galleani, el valor verdadero de las huelgas no está en obtener reformas o mejoras salariales, sino en la posibilidad de experimentar el boicot, el sabotaje y la revuelta. La huelga general insurreccional es el objetivo de su actividad revolucionaria. Durante meses incita a los trabajadores de Paterson desde las columnas de “La Questione Sociale”, también con folletos, carteles y conferencias. Entre junio y julio de 1902 la revuelta estalla, las fábricas de pintura son atacadas y destruidas. Galleani está en la primera línea de combate cuando un disparo lo hiere. Es buscado por la policía, por lo que se refugia en Montreal.

Desde su llegada a los Estados Unidos se aclaran los rasgos del anarquismo antiorganizador. No se desea la creación de organizaciones estables, ni políticas (federaciones anarquistas) ni económicas (sindicatos). A pesar de que algunos compañeros le aconsejan unirse a asociaciones obreras para influenciarlas con su propaganda, él desconfía enormemente de agrupamientos y líderes sindicales. Su visión es tan influyente entre los anarquistas italianoamericanos que, a pesar de ser el grupo étnico más vigoroso tanto en número como en implicación militante, nunca participaron notablemente dentro del movimiento obrero organizado. (21)

Por lo tanto, el propósito es organizar al movimiento, no a través de estructuras formales, sino con la pluma y la voz, es decir, con publicaciones, reuniones y mítines. Cuando habla, sus compañeros son asaltados por una personalidad magnética: toca su alma, hasta el punto de que muchos admiten que “sus propios pensamientos salen de aquellos labios”. (22)

Si muchos anarquistas aprecian la claridad de sus palabras, otros (sobre todo analfabetas) aceptan no entenderlas del todo, pues son demasiado “filosóficas”, pero escuchan con entusiasmo ya que es capaz de transmitir emociones y esperanzas. (23) “Después de escuchar a Galleani estás dispuesto a dispararle al primer policía que encuentres.” Hay cierta exageración en este testimonio de un joven militante, pero muestra la influencia que ejercía. (24) Dentro del movimiento, las conferencias y las reuniones van de la mano con actuaciones teatrales, conciertos, bailes, juegos y paseos en el bosque. Todos esos momentos son fundamentales para dar vida a una sociabilidad subversiva y fortalecer la solidaridad entre ácratas. (25) Para los galleanistas, la solidaridad concreta es la auténtica sustancia del anarquismo, que reemplaza a la organización formal.

En 1903, Galleani regresa ilegalmente a los Estados Unidos. Se establece en Barre, Vermont, donde comienza a editar un nuevo e incendiario periódico, “Cronaca Sovversiva”, que sacudirá el espíritu insumiso de los militantes jóvenes y pronto se convertirá en una herramienta esencial para organizar al movimiento. Da voz a las luchas obreras e ideas anarquistas contra el Estado, la Iglesia, el ejército, la familia y cualquier autoridad. Ofrece información de las acciones de compañeros en varias partes de un extenso territorio, se difunde a través de una sólida red de comunicación que vive gracias a las suscripciones de militantes y simpatizantes que se conocen especialmente durante los paseos por el bosque, las obras teatrales, las reuniones, etc. De estos elementos se entiende por qué Armando Borghi sostiene, recordando a los galleanistas, que los “antiorganizadores eran el grupo más organizado”. (26)

A principios del siglo XX la tendencia anti-organización está extendida no solo en los Estados Unidos, sino también en Italia. En contraste, como se mencionó al principio, el proceso organizacionista para crear una estructura nacional iba con lentitud, alcanzando sus primeros resultados hasta 1919. Entre los llamados organizacionistas se encuentran Errico Malatesta y Luigi Fabbri, creen que una estructura amplia, respetuosa del principio de autonomía, es más eficaz para provocar la revolución social. Además piensan que una organización formal es capaz de neutralizar, o limitar, la función de los líderes y la tendencia a acumularse el poder en unas cuantas manos, de la que incluso los anarquistas no logran escapar. En teoría, el único órgano de toma de decisiones son las asambleas, o congresos, donde se establecen comisiones que únicamente poseen poder de coordinación, como facilitar las relaciones entre los diferentes grupos. Por ejemplo, en el congreso se establece una dirigencia periódica para el movimiento, siguiendo así un mecanismo que puede definirse como “democracia directa”.

“Cronaca Sovversiva”

Por el contrario, Galleani está convencido de que cada organización está basada en dos posiciones, la delegación y la centralidad, que son equivalentes al parlamentarismo y al gobierno. Es por eso que los galleanistas repetidamente se niegan a constituir una federación anarquista en Estados Unidos. (27) “Un partido, cualquiera que sea el partido, posee un programa que es su carta constitutiva; tiene en las asambleas de delegados, de grupos o secciones, su parlamento; en los órganos rectores, juntas o comités ejecutivos, está su gobierno. En definitiva, es una superposición gradual de órganos con una auténtica jerarquía en diversos niveles, que poseen un vínculo: la disciplina. Infringirla se sanciona con penas que van del regaño, la excomunión, a la expulsión”

Los galleanistas identifican este proceso burocrático como el verdadero peligro de cualquier organización. Por eso dirá el compañero Guy Liberti: “Entiendo los peligros de la organización. Cuando una organización es adulta se vuelve conservadora, pero cuando alcanza su plena madurez se hace reaccionaria. Esto es para todas las organizaciones”. (29)

No obstante, rechazar la organización formal deja el campo abierto a otros mecanismos de poder relacionados con conceptos como carisma y liderazgo. “Galleani era el alma del movimiento”, dirá un anti-organizador declarando que su personalidad era en sí una herramienta organizativa. (30) Sus compañeros son conscientes de su importancia para el movimiento, así que lo apoyan económicamente durante años permitiendo se dedique completamente a la propaganda.

Al negarle cualquier valor a la organización formal, se evita que las decisiones importantes se tomen en congresos “oficiales”, sino en reuniones, más o menos limitadas: la cuestión es sutil pero no de poca importancia. En teoría, en un congreso “formal” diferentes posiciones tienen el mismo derecho de ser discutidas abiertamente, esto no siempre está garantizado en espacios más restringidas o, diríamos hoy, “informales”. Tal diversidad de métodos tienen un peso decisivo; por ejemplo, en quien debe administrar el periódico del movimiento. Un principio importante para los anarquistas es el de la rotación de las asignaciones, un principio no fácil de respetar o casi completamente desatendido por los antiorganizadores: “Cronaca Sovversiva” lo editó por más de quince años Galleani, y más tarde será su “heredero”, Raffaele Schiavina, quien dirigirá “L’Adunata dei Refrattari” durante cincuenta años consecutivos. (31)

Se plantean problemas similares en torno a los comités de apoyo a presos y en la gestión del dinero recaudado. Entre los anarquistas italo-americanos hay varias controversias sobre este tema. En general, la ausencia de una organización formal contribuye tanto a la falta de rotación en la toma de decisiones, como a aumentar los chismes y las “voces de corredor” que son siempre dañinas para los movimientos revolucionarios.

Buscado por la policía, Galleani vive clandestinamente en Barre durante años, protegido por un célebre grupo emigrado de Carrara, implicado con “Cronaca Sovversiva”, que logra vincular a grupos italianos en muchos rincones del mundo, desde los Estados Unidos a Europa, de África del Norte a Sudamérica y así hasta Australia.

En 1905, se imprime ¡La salud esté con ustedes! “un sencillo panfleto para todos aquellos compañeros que desean educarse” – se lee en “Cronaca Sovversiva” – de cubierta roja con la imagen de Ravachol, es en realidad un manual de explosivos compilado por Ettore Molinari y redactado por Galleani. La dinamita será eficazmente usada por el movimiento en los años venideros.

En el mismo año de 1905, Galleani se dirige a Francia donde permanece por un corto tiempo en el vano intento de crear algún hecho insurreccional. En los Estados Unidos comienza una larga ronda de conferencias (32), pero en diciembre de 1906 es detenido por la huelga de Paterson sucedida cinco años antes. Arrestado en New Jersey es procesado en abril de 1907. Se niega a jurar frente a la biblia, pese a ello es exonerado.

Tras su liberación, e inmediatamente después del Congreso Anarquista de 1907, escribe para “Cronaca Sovversiva” varios artículos titulados “¿El fin del anarquismo?” en respuesta a la entrevista publicada en “La Stampa” por Francesco Saverio Merlino, anarquista convertido al socialismo. Para Merlino el movimiento anarquista no tiene futuro; disminuido y casi completamente absorbido por el Partido Socialista. Al respecto escribe Paul Avrich años más tarde, “Galleani apoya las razones del comunismo anarquista contra el socialismo reformista, exaltando sus valores de espontaneidad, diversidad, autonomía e independencia, autodeterminación y acción directa en un mundo cada vez más conformista.” (33) Estos artículos tienen un gran eco dentro y fuera del movimiento y contribuyen a aumentar aún más el carisma de Galleani. Tal vez su pluma sea aún más poderosa que su voz. La controversia continúa con los socialistas parlamentarios y reformistas, adquiriendo mayor notoriedad entre los antiorganizadores, convirtiéndose en uno con esa militancia comprometida en el uso del manual de explosivos como señal inequívoca.

En 1910 surge la primera revolución del siglo XX, en México, a la que muchos anarquistas italo-americanos se unen con entusiasmo. Algunos mantienen el apoyo a los revolucionarios, aunque otros están decepcionados de la experiencia. Galleani es una voz crítica, incluso severa, contra Emiliano Zapata, Ricardo Flores Magón y su periódico Regeneración, acusando al Partido Liberal Mexicano de ser un partido más burgués que revolucionario. (34)

Cuando la polémica sobre la validez de la revolución mexicana todavía está fresca, en 1912, el ejército italiano invade Libia. Galliani se dedica a hacer campaña contra la guerra. (35) Ese mismo año “Cronaca Sovversiva” se traslada a Lynn, en Massachusetts. Galleani participa frecuentemente en conferencias: de 1912 a 1915 hace cientos de charlas, especialmente contra la guerra y los nacionalismos, en Massachusetts, Connecticut, Pensilvania, Ohio, Illinois, Colorado y California. En los momentos de ausencia deja el periódico en manos de Antonio Cavallazzi y Constante Zonchello.

Cuando la Primera Guerra Mundial estalla, en 1914, aumenta su actividad antimilitarista: Continúa haciendo conferencias y mítines, escribe decenas de artículos para “Cronaca Sovversiva” y otros periódicos anarquistas impresos en Italia, entre otros “L’Agitatore” de Boloña y “Volontà” de Ancona, dirigidos por Malatesta. (36) Por motivo de la guerra, rompe con Kropotkin y Cipriani, pues estos se alinean del lado francés en la guerra contra Alemania. Galleani rechaza cualquier guerra que no sea la guerra social, y una vez más da voz a las posturas anarquistas con el famoso lema “¡Contra la guerra, contra la paz, por la revolución social!”. (37)

Perseguido, arrestado, y liberado

Conjuntar la propaganda antimilitarista con la difusión de conflictos sociales coloca a Galleani siempre en primera línea. Son años extremadamente violentos, por lo que debe lidiar con la constante represión de la policía local, nacional y privada. El 20 de abril de 1914 es la masacre de Ludlow, que provoca una serie de protestas y sublevaciones por todo el país, con los anarquistas italianos protagonizando. (38)

El estallido de la gran guerra, la consiguiente intervención estadounidense, y la firme oposición al militarismo de los antiautoritarios debilitan las luchas sociales. Ha regresado recientemente de una gira propagandística por Pensilvania, en apoyo a una huelga minera, cuando (en octubre de 1916) fue arrestado acusado de incitar a la rebelión. Liberado con una fianza de diez mil dólares – pagada por sus colegas – comienza una nueva ronda de conferencias en Míchigan que lo mantiene ocupado hasta fin de año. La situación para los anarquistas se ha vuelto cada vez más crítica desde abril de 1917, fecha en la que Estados Unidos entra en el conflicto mundial. Es así que el congreso legislativo decreta la obligación para todo residente en suelo estadounidense a alistarse en el ejército. Para Mayo, Galleani escribe el artículo ¡Alistado!, sugiriendo a los compañeros eviten el alistamiento, ya que aprecia un primer paso hacia la conscripción obligatoria. (39) La policía prohíbe la expedición postal de “Cronaca Sovversiva”, registra las oficinas, como lo hace con la casa de Galleani, que es arrestado acusado de conspirar contra el llamado a las armas. Sale bajo fianza (trescientos dólares). “Cronaca Sovversiva” continúa circulando, primero a través de un correo privado y luego por medios propios, incluso en motocicleta. Las oficinas de los grupos galleanistas, diseminadas alrededor de Estados unidos, son allanadas varias veces durante 1917 y 1918 . El mismo Galleani es arrestado otra vez en Mayo, y nuevamente liberado. En Julio, las autoridades declaran ilegal a “Cronaca Sovversiva”, sin embargo, se imprimen dos números más clandestinamente.

Finalmente, en octubre de 1918, el congreso vota la expulsión de todo extranjero residente que se identifique como anarquista. El 24 de julio del siguiente año, Galleani será deportado a Italia, dejando atrás a su pareja y a cinco hijos. (40) En respuesta a la deportación, sus compañeros lanzan una operación de ataques con paquetes bomba, que son enviados a decenas de autoridades estadounidenses responsables de la represión contra el movimiento. (41)

Es arrestado al desembarcar en Génova, pero fue liberado rápidamente gracias a la presión de los trabajadores portuarios. (42) Los años del Bienio Rojo han culminado: los militantes italianos piden a Galleani se haga cargo de la redacción de un nuevo periódico, “Umanità Nova”, pero se niega. En 1920, se traslada a Vercelli y luego a Torino, donde comienza una nueva etapa de “Cronaca Sovversiva”. Sigue colaborando con anarquistas de todas las tendencias, incluidos los organizadores, además mantiene una gran relación con Malatesta, al que le tiene gran estima, aunque critica la fundación de la Unión Anarquista Italiana, durante la conferencia de Bolonia en julio de 1920. (43)

Se ve obligado a esconderse, pues la policía lo persigue por el contenido de sus artículos. Se le detiene y enjuicia; recibe una condena de año y medio. Es liberado en Diciembre de 1923, tiene 64 años de edad y padece diabetes. Estaba dedicado en revisar los artículos de debate con Merlino, y en completar la traducción italiana de las memorias de Clement Duval, (44) cuando lo detiene la policía de Mussolini y lo confina en Lipari. (45) Fue liberado hasta 1930, aunque bajo vigilancia estrecha. Se establece con Pasquale Binazzi y Zelmira Peroni en Caprigliola, donde muere el 4 de noviembre de 1931. (46)

El Hereje, G. Pimpino, El Vecc, Mentana, Minin: son algunos de los seudónimos que utilizó, aunque Galleani siempre fue el mismo, coherente con el ideal de la anarquía e irreductible. La determinación extrema con la que defendió su anarquismo, y su comportamiento ejemplar frente a la autoridad son elementos que lo hicieron admirado por al menos dos generaciones de anarquistas. Después de su muerte, decenas de sus artículos se reimprimieron en Estados Unidos primero, y luego en Italia. (47) Otra señal de lo importante que fue su figura. “¡Era realmente un maestro, un gran orador: era el mejor!”, afirmó uno de sus compañeros. (48) En estas palabras simples está encerrado todo el peso de su carisma.

Antonio Senta

Notas:

  1. Agradezco a Tomaso Marabini por el importante apoyo historiográfico brindado.
  2. Pier Carlo Masini, Gli Internazionalisti. La Banda del Matese 1876-1978 (Milano-Roma: Edizioni Avanti!, 1958), p. 129.
  3. Pier Carlo Masini, La Prima Internazionale, in Maurizio Antonioli e Pier Carlo Masini, Il sol dell’avvenire. L’anarchismo in Italia dalle origini alla Prima Guerra Mondiale, (Pisa: Biblioteca Franco Serantini, 1999), p. 15.
  4. Per una sua biografia cfr. Ugo Fedeli, Luigi Galleani. Quarant’anni di lotte rivoluzionarie 1891-1931 (Catania: Centrolibri 1984, prima ed. Cesena: Antistato 1956). Vedi anche Pier Carlo Masini, La giovinezza di Luigi Galleani, “Movimento Operaio, Milano, a. VI, n. 3, maggio-giugno 1954; Paolo Finzi, Antologia di storia anarchica, “Volontà”, Pistoia, marzo-aprile 1975, pp. 122-126; Camillo Levi [Paolo Finzi], L’anarchico dei due mondi, “A Rivista Anarchica”, Milano, aprile 1974; Redazione, Anarchist graffiti, “A Rivista Anarchica”, Milano, estate 1979. Paolo Finzi, L’eredità di Luigi Galleani, “A Rivista Anarchica”, Milano, ottobre 1981.
  5. Pier Carlo Masini, La Prima Internazionale cit.
  6. Luigi Galleani, Chi siamo?, “La Boje!”, Vercelli, 25 maggio 1885.
  7. Casellario Politico Centrale, Archivio Centrale dello Stato, Rome, fasc. Luigi Galleani.
  8. Gli anarchici al popolo in occasione del 1°Maggio, Paris, 1890, Service Historique de la Défense, Paris, archive N (IIIeme République 1872-1940), folder 7 N 1363.
  9. Elisée Reclus, Évolution et révolution, Genève, 1880; Elisée Reclus, L’Anarchie, Bruxelles, 1895.
  10. Giampietro Berti, Errico Malatesta e il movimento anarchico internazionale 1872-1932 (Milano: Franco Angeli, 2003), pp. 165-169.
  11. Luigi Galleani, Figure e figuri (Newark: Biblioteca de “L’Adunata dei Refrattari”, 1930), p. 182.
  12. Cfr. L’anarchico Galleani da Pantelleria a Favignana, “L’Avanti!”, Roma, p. 2.
  13. Natale Musarra, Una storia d’amore e di anarchia, “Sicilia Libertaria”, Ragusa, aprile 2007, p. 5.
  14. Cfr. “L’Avvenire Sociale”, Messina, 1901-1902.
  15. Cfr. Il comizio a favore della candidatura di Galleani, “Avanti!”, Roma, 20 marzo 1897, p. 3.
  16. Armando Borghi, Fermezza anarchica, “Umanità Nova”, Roma, 3 aprile 1960.
  17. Cfr. Melchior Seele [Raffale Schiavina], A fragment of Luigi Galleani’s life, in Marcus Graham, edited by, Man! An Anthology of Anarchist Ideas (Orkney: Cienfuegos press, 1974). http://www.katesharpleylibrary.net/d51cvp.
  18. Giampietro Berti, Determinismo scientifico e mutuo appoggio: Pëtr Kropotkin, in Giampietro Berti, Il pensiero anarchico dal Settecento al Novecento (Manduria-Bari-Roma: Lacaita, 1998), pp. 293-370. Cfr. anche Pëtr Kropotkin, The Scientific Basis of Anarchy, “The Nineteenth Century”, XXI, febbraio 1887, pp. 238-58.
  19. La primera edición de “El Apoyo Mutuo” es del 1902, pero tales concepciones circulan en la prensa anarquista una decena de años antes. Las ideas de comunismo anarquista y de interdependencia entre anarquismo, ciencia y evolución remontan a 1880.
  20. Cfr. Mentana, Faccia a Faccia col nemico. Cronache giudiziarie dell’anarchismo militante (East Boston, Mass: Gruppo Autonomo, 1914 e ristampato da Galzerano nel 2001).
  21. Paul Avrich, Anarchist voices. An oral history of anarchism in America (Oakland-Edinburgh, AK Press: 2005), p. 316.
  22. Cfr. Catina Willman e Concetta Silvestri, in Paul Avrich, Anarchist voices cit., pp. 111, 107. Vedi anche L’Adunata dei Refrattari, Il pensiero anarchico di Luigi Galleani, “L’Adunata dei Refrattari”, Newark, 5 novembre 1949; Jospeh Moro, Bartolomeo Provo, Harry Richal, Elide Sanchini, Alberico Pirani, in Paul Avrich, Anarchist voices cit., pp. 113, 117, 129, 138, 142; Paul Ghio, L’anarchisme aux Etats Unis (Paris: 1903), pp. 140-142.
  23. Alberico Pirani, in Paul Avrich, Anarchist voices cit., p. 142.
  24. La célebre frase de Carlo Buda, hermano de Mario Buda, referida por Charles Poggi, en Paul Avrich, Anarchist voices cit., p. 132.
  25. Sobre las dinámicas de los “socialistas subversivos” en particular en el área de Nueva York, la tesis de licenciatura de Marcella Bencivenni, Italian American radical culture in New York city: the politics and arts of the sovversivi, 1890-1940 (The City University of New York: 2003).
  26. Referido por Valerio Isca en Paul Avrich, Anarchist voices cit., p. 147.
  27. Cfr. “Cronaca Sovversiva”, Barre, Vermont, 18 gennaio 1908.
  28. Luigi Galleani, La fine dell’anarchismo? (Newark: edizione curata da vecchi lettori di “Cronaca Sovversiva”, 1925), p. 45.
  29. Guy Liberti, in Paul Avrich, Anarchist voices cit., p. 157.
  30. Ibidem.
  31. Sull’attività de “L’Adunata dei Refrattari” e sugli stretti legami con “Cronaca Sovversiva” cfr. I fondatori, Ricordi di casa nostra. Nel XXV anno de “L’Adunata”, “L’Adunata dei Refrattari”, New York, 13 aprile 1946, p. 1; Venticinque anni di vita e di battaglia, “L’Adunata dei Refrattari”, New York, 12 aprile 1947, p. 1; O. Maraviglia, L’anniversario, “L’Adunata dei Refrattari”, New York, 22 aprile 1950, p. 1; Tino, Compleanno 1922-1952, “L’Adunata dei Refrattari”, New York, 12 aprile 1952, p. 1;
  32. Para un recuento de su actividad propagandística, cfr., Vico Covi, La propaganda del compagno G. Pimpino a Philadelphia, Pa., “Cronaca Sovversiva”, 22 dicembre 1906.
  33. Paul Avrich, Review of Luigi Galleani, The End of Anarchism?, “Black Rose”, Boston, inverno 1983.
  34. Para entender mejor los términos de esta polémica, consultar “Régeneracion sezione italiana”, dirigido por un ex colaborador de Galleani, Ludovico Caminita. http://www.archivomagon.net/Periodico/RegeneracionItaliano/RegeneracionItaliano.html.
  35. Cfr. Mentana [Luigi Galleani], Madri d’Italia! Per Augusto Masetti (Lynn, Massachusetts: a cura della “Cronaca Sovversiva” e degli anarchici di Plainsville, Pa., 1913). Nel 1912 Galleani edita anche tre numeri di “Balilla”, un periodico antimilitarista per ragazzi.
  36. Questi articoli sono raccolti nel volume Una battaglia (Roma: Biblioteca de L’Adunata dei Refrattari 1947).
  37. Cfr. “Cronaca Sovversiva”, Lynn, Massachusetts, 3 aprile 1915.
  38. [Ugo Fedeli], Un trentennio di attività anarchica 1914-1945 (Cesena: L’Antistato, 1953), pp. 121-123.
  39. Mentana [Luigi Galleani], Matricolati!, “Cronaca Sovversiva”, Lynn, Massachusetts, 26 maggio 1917.
  40. Cfr. Paul Avrich, Sacco and Vanzetti. The anarchist background (Princeton, New Jersey: Princeton University Press 1991), Luigi Galleani ad nomen.
  41. Ibidem, pp. 137-148. Vedi anche una delle prime scene del film J. Edgar di Clint Eastwood (2011).
  42. Gli Editori, Prefazione, in Luigi Galleani, Una battaglia cit., pp. XII.
  43. Minin [Luigi Galleani], Attenti ai mali passi!, “Cronaca Sovversiva”, Torino, 17 luglio 1920.
  44. Luigi Galleani, La fine dell’anarchismo? cit.; Clemente Duval, Memorie autobiografiche (Newark: Biblioteca de “L’Adunata dei Refrattari” 1929).
  45. Según reporta Paul Avrich, en los años veinte Galleani logra regresar a los Estados Unidos por un breve periodo, rencontrándose con su familia.
  46. L’Adunata, È morto Luigi Galleani, “L’Adunata dei Refrattari”, 14 novembre 1931.
  47. Adicionalmente a los libros ya citados, cfr.: Aneliti e singulti (Newark: Biblioteca de “L’Adunata dei Refrattari” 1935); Mandateli lassù! (Cesena: Antistato 1954); Metodi della lotta socialista (Newark: “L’ Adunata dei Refrattari” 1972); Alcuni articoli dalla sua “Cronaca Sovversiva”, Pistoia: Archivio Famiglia Berneri 1984). Per una sua bibliografia, cfr. Ugo Fedeli, Luigi Galleani cit., pp. 124-131.
  48. Harry Richal, in Paul Avrich, Anarchist voices cit., p. 129.



Fonte: Oscurodeseo.blackblogs.org